El intestino no solo se encarga de digerir los alimentos, está en constante comunicación con el cerebro a través del llamado "eje intestino-cerebro". Este sistema de doble vía utiliza el sistema nervioso (principalmente el nervio vago), el sistema inmunológico y el sistema endocrino (hormonas) para enviar mensajes entre ambos órganos.

 

 

¿Cómo se Comunican el Intestino y el Cerebro?

 

  1. Sistema nervioso: El nervio vago permite el intercambio de señales entre ambos órganos. Neurotransmisores como la serotonina, que se produce en gran parte en el intestino, influyen en nuestro estado de ánimo y bienestar emocional.
  2. Sistema inmune: El intestino regula la inflamación mediante citoquinas. Una microbiota equilibrada ayuda a reducir la inflamación y mejorar la comunicación entre el intestino y el cerebro.
  3. Sistema endocrino: A través de hormonas como el cortisol, el intestino también afecta la respuesta al estrés, influenciando tanto la

El Impacto de la Dieta en el Eje Intestino-Cerebro

 

El equilibrio de esta comunicación puede verse afectado por lo que comemos. Una dieta rica en azúcares y alimentos ultraprocesados puede alterar la microbiota y desencadenar procesos inflamatorios, afectando negativamente tanto la salud intestinal como la mental. Por otro lado, una alimentación consciente basada en alimentos ricos en fibra, probióticos y de origen agroecológico puede potenciar una microbiota saludable, mejorando tanto la digestión como el bienestar emocional.

 

¿Vamos a lo práctico? Cómo Optimizar tu Eje Intestino-Cerebro

  • Incluí alimentos fermentados (como kéfir, yogur o chucrut) para aportar probióticos que favorezcan la salud intestinal.
  • Aumentá la fibra en tu dieta, especialmente de fuentes naturales como verduras y cereales integrales.
  • Evitá en lo posible ultraprocesados y azúcares que alteren el equilibrio de la microbiota y generen inflamación.
  • Sé flexible, todo llevado al extremo se convierte en su opuesto. Ser consciente de la importancia de tu alimentación es fundamental, pero no lo conviertas en una obsesión.

Recomendación importante: Recordá que cada cuerpo es diferente. Ante cualquier duda sobre tu alimentación siempre consultá a tu médico o nutricionista (tenemos nutris amigas para recomendarte)

Fuente: libro Saludable Mente de Marcos Vázquez